París no es la ciudad de las luces.

Es la ciudad de los flashes.

De las fotos.

De las horas y horas de grabaciones en vídeo.

De las películas y de las historias de amor.

Su gran protagonista, allá por donde se asome nos obliga y todos nos hacemos los fotógrafos, porque en París es imposible tener una foto mala. Si sale bien, genial. Si salió torcida o desenfocada, es artística.

Menos mal que ya no vamos con cámaras con rollo. Menos mal que estamos en la era digital, sino París nos hubiera -indudablemente- llevado a la ruina.

Donde esté la Torre Eiffel la foto se hace más bonita, no importa si se asoma por detrás del edificio más chapurriento de la ciudad, si sale la Torre la foto es una fotaza.

nubes paris

Foto de cerca, de abajo, de lejos, de adelante, de atrás (el paisaje es diferente), de día, de noche, desde arriba o desde el medio. De entre los árboles, de entre los edificios, desde que salimos del metro. Desde que se ven carteles que la anuncian, su nombre de por sí vale la foto. La selfie, la del dedo en la punta, la de “qué increíble que estoy acá”, la de los enamorados, la de los que se hacen los que van todos los días a hacer un picnic ahí. TODOS, en todos los formatos. Todos caemos prisioneros. Todos queremos la experiencia parisina. Y todos tenemos la foto.

París es increíble. ¿Hace falta que dé más motivos? Los hay de a cientos. Pero la Torre es motivo suficiente, al menos para mi.

Para aquellos que no sea suficiente hay más, mucho más. Arquitectura, arte, tendencia, París parece tener un lugar para todos, sino hagamos una sesión de Ouija y preguntémosle a Vincent -Van Gogh-, inadaptado profesional, que pasó un tiempo allí aprendiendo a ‘impresionar’ sin saber que ya sabía de sobras cómo hacerlo… Preguntémosle si no sintió, al menos por un momento, que en París podía encontrar su lugar.

Allí se ven cosas de película, y si nos compramos una boina y nos sentamos a tomar un café en una rue, quizás nos sintamos dentro de una.

Los invito a dar play al soundtrack de Amélie, y pasear un rato por Montmartre. Mmmmm… Ya puedo oler las crêpes.

Ah París, cómo te echo de menos.

En Ciudadana del Mundo empezamos este pequeño ciclo. ¿Quién se viene a recordar París conmigo?

 

 

4 pensamientos en “París no es la ciudad de las luces.

  1. Héctor

    Mira que sí funciona eso de de dejar comentarios en blogs de otros (caí acá gracias al que le dejaste al de Marketing de Guerrilla).
    Y me encantó el post iconoclasta.
    🙂

    Responder

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