París, encantada de conocerte, yo soy Melisa.

Para ser justa con París, tengo que hablar sobre el día en que nos conocimos.

No hablo de Hilton, esa es Paris sin tilde, y yo hablo de París con tilde, o sea, la ciudad. Casi casi tan glamouroso como la otra París, la del tilde. Por si los enredé, aclaro que a Paris Hilton no la conozco en persona.

París fue mi primer viaje… Sí, había viajado un poco antes, había estado en Argentina, Brasil y Estados Unidos, pero a veces, por mucho que uno tenga ‘experiencia’ en algo, un día llega lo mismo pero por algún motivo es diferente -o sea que no es lo mismo, pero ustedes me entienden-. Ir a París fue diferente que los demás viajes.

Para empezar fue mi primer viaje recreativo como adulta u.u

Y segundo…París es Europa. Y aunque hayas ido a Florianópolis que es divino, Europa tiene una identidad diferente, más allá de que cada una de sus ciudades tenga sus cosas, Europa como conjunto tiene identidad, y París es una de sus mayores embajadoras.

El viaje.

Todo surgió de un brindis. Un día en Uruguay brindé con una amiga por que nuestro próximo brindis fuera en Barcelona. Esto fue exactamente el 18 de septiembre del 2009.

La profecía se cumplió y el siguiente brindis fue en Barcelona. El otro, en París. Un nivelazo. ¿Quién diría que unos pocos años atrás estaba comiendo fideos con queso?

Estaba tan emocionada y nerviosa! Como siempre, pensando “qué pinto yo en París!?!?!?”

Esta es mi primer foto de la Torre Eiffel.

Esta es mi primer foto de la Torre Eiffel. Sé que está torcida, en aquella época no me fijaba en esas cosas.

Mi amiga se iba de viaje de egresada a recorrer Europa con tres amigas suyas, y tuve la suerte de poder coincidir con ellas en París. Suena tan snob… No se preocupen, para mi también fue raro ir a París para encontrarme con alguien, además de ser muy de película decir algo como “nos encontramos en París”, es un lujo poder permitirse hacer estas cosas.

Llegué sábado por la mañana al aeropuerto de Orly. No tenía idea de nada, qué genial! Recuerdo hacer cola para el Orlybus, simplemente porque había gente haciendo cola ahí y pensé que sería una buena forma de llegar al centro “si todo el mundo lo hace debe ser lo mejor” (resonaron en mi mente las célebres palabras de mi madre ‘si fulanita se tira de un precipicio vos tambiéeen?’). Lo pienso ahora y me da gracia, no sentí miedo en ningún momento. No me refiero miedo de que me pase algo, sino miedo de perderme, de estar desorientada o simplemente miedo a viajar sola. Ya había viajado sola de Montevideo a Barcelona y de Barcelona a Montevideo varias veces, quizás por eso el tema aeropuertos no me intimidaba, pero Montevideo y Barcelona son ‘mis ciudades’ y juego de local, mientras que París era territorio completamente desconocido. Solo se me ocurre decir que soy una TEMERARIA, este otoño curto chaqueta de cuero con parches de letras góticas en la espalda.

Ir en bus de los aeropuertos al centro de la ciudad es en mi opinión una de las mejores formas de llegar al centro, es lindo ver las afueras de la ciudad…No “lindo” en el sentido convencional, normalmente son zonas industriales o de campo, pero me gusta ir entrando a la ciudad y ver lugares más ‘reales’ que las partes turísticas. Me gusta ver casas y edificios de las afueras y pensar que si yo viviera en esa ciudad, quizás ése sería mi barrio.

Poco a poco se va entrando en París, y se van viendo edificios más típicos…Como los que se ven en Ratatouille. La identidad de esta ciudad está capturada perfectamente en más de una película, por esto es muy fácil sentirse familiar con ella. Hoy en día con internet y tanta información es muy raro ver algo que nuestros ojos no hayan visto nunca…Aunque no hayas ido a las pirámides de Egipto, seguro tienes en mente ya más o menos cómo son, qué aspecto tienen, cómo están dispuestas… Sé que no se compara con la sensación real de ver un lugar nuevo, pero imagínense cómo era antes, imagínense cuando un aventurero europeo vio por primera vez las pirámides de Giza… O cuando antes la gente del campo veía por primera vez el mar sin siquiera tener mucha idea de como se veía… Debió haber sido increíble.

En París hay un montón de edificios y estructuras imponentes, para que se hagan una idea del contenido cultural de esta ciudad, en París nació la arquitectura gótica, así que no se andan con tonterías. Pero el París que vemos hoy y lo que más me gusta a mi, es gracias a un señor llamado Georges-Eugéne Haussmann.

En Ratatouille se ve el París de Houssmann. Cortesía de Disney Pixar.

En Ratatouille se ve el París de Haussmann. Cortesía de Disney Pixar.

Según Wikipedia “Napoleón III encargó a Georges-Eugène Haussmann el 22 de junio de 1852 que «modernizara» París. Al contratar a Haussmann confiaba en que París pudiera convertirse en una ciudad con calles más seguras, mejores casas, comunidades más salubres, hospitalarias que facilitaran las compras y lograr, además, mayor fluidez en el tránsito…Haussmann eliminó muchas calles antiguas, serpenteantes y derribó casas de apartamentos. Las reemplazó con avenidas, anchas vías flanqueadas por árboles, y creó extensos jardines por los que hoy París es famoso…”

El plan de reurbanización de Haussmann incluyó la construcción de las amplias avenidas características de París. Me sorprendió saber que su finalidad era sobre todo política, las avenidas impedían a los manifestantes colocar barricadas (cosa que fácilmente podían hacer en las pequeñas callejuelas del antiguo París) y también permitían la circulación de ejércitos si así fuera necesario.

Haussmann recibió críticas tanto negativas, por haber destruído lo que hasta ese entonces era la identidad de París, como críticas positivas por construir una ciudad que entraba en una nueva etapa, más segura y moderna.

Pueden leer el artículo completo aquí: https://es.wikipedia.org/wiki/Georges-Eug%C3%A8ne_Haussmann

El hostel y los paseos.

El hostel en el que mi amiga y sus amigas se estaban quedando se llama Aloha, y fueron muy amables de reservar una cama para mi en su misma habitación, la verdad que estas chicas iban super bien organizadas!!!

Ahora que tengo más experiencia en hostels, sé que eso que hizo el hostel conmigo de poner una ‘cama extra’ dentro de una habitación es una excepción. Bueno, depende de cómo se mire, también podría verse como algo que no deberían hacer jaja, me dieron un colchón y dormí con un colchón en el suelo al mismo precio que mis acompañantes que dormían en camas. Me dieron un acolchado que tenía olor a bola (*entiéndase: expresión coloquial para referirse a una situación antihigiénica, habitualmente en lugares donde habitan adolescentes del sexo masculino), de eso no me voy a olvidar nunca. Por lo demás, el hostel estaba bastante bien, el desayuno correcto y lleno de viajeros jóvenes.

Tengo buen recuerdo de este hostel, pero supongo que también es porque tengo un buen recuerdo de ese viaje, y porque en aquél momento quizás no me fijaba en las cosas que me fijo ahora, era una novata. De cualquier forma, era mejor que el que visité más adelante, del cual hablaré en mi próximo post. Al parecer París es ciudad de edificios viejos, y eso se nota en los hostels, además deben de recibir tantos turistas que para qué invertir en mejoras, si los turistas igualmente necesitarán un lugar para quedarse?

Fue en este viaje que descubrí la existencia de los Free Walking Tours (en este post de Berlín hablo sobre ellos), y me quedé fascinada con esta opción, tanto que en todos mis viajes los hago. Es una excelente forma de descubrir la ciudad, siempre recomiendo que se haga el primer día, así uno luego ya sabe qué le interesa más ver y tiene una visión global de la historia de la ciudad que está visitando.

En el free walking tour nos hablaron de Napoleón, de la Revolución Francesa, de la Segunda Guerra Mundial, de La Belle Époque, y de un montón de cosas más recontra interesantes. Además nos tocó un guía uruguayo, así que lo pasamos súper bien.

Por nuestra cuenta entramos a Notre Dame y subimos a las torres en busca del Jorobado (no lo encontramos), subimos a la Torre Eiffel por las escaleras cantando Katy Perry y nos cagamos de frío, patinamos sobre hielo en una pista que encontramos de casualidad en el medio de la calle, fuimos a la tumba de Napoleón y nos inclinamos para verlo, y comimos un crêpe de Nutella.

Notre Dame y el frío.

Notre Dame y el frío.

Hacía mucho frío y llovía, después de todo era febrero en París…Ahora que no soy tan novata puedo decir con total propiedad que es una locura ir en febrero a París, que es ‘ir a chupar frío’ pero fue un viaje hermoso que no voy a olvidar nunca.

Creo que es difícil que cualquiera se olvide del momento en que se bajó en una estación de metro que se llama “Tour Eiffel” porque son momentos que permanecen en la memoria.

París y yo nos caímos muy bien, tanto que volví más adelante a visitarla. Tanto que seguramente vuelva a ir otra vez, y quizás otra vez más.

Quizás después de eso vaya otra vez más.

 

 

 

 

 

 

 

 

2 pensamientos en “París, encantada de conocerte, yo soy Melisa.

  1. Luisa

    Hola Melisa, muy bueno tu blog! Estoy organizando mi viaje y vi que en varias ciudades como Paris y Berlin hiciste los free walking tours, cómo se pueden hacer? hay que reservar o presentarse en el momento? En qué puntos de la ciudad los encontras?
    Saludos

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    1. Ciudadana del Mundo Autor

      Hola Luisa!

      Perdón por la demora, dejé el blog abandonado y recién retomo.

      Los free walking tours están anunciados en todos los hoteles y hostels, y hay de muchas compañías diferentes, la que yo suelo hacer es la “New Europe’s Free Walking Tours”, copiando y pegando eso en Google podés entrar a la página web seguro y allí está toda la info de las ciudades que hacen y los horarios. Sino, no hay nada que una búsqueda en google no pueda solucionar! Suerte en tu viaje!

      Responder

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