Seis consejos para acercarnos a la esquiva Felicidad.

“¡¡¡¿¿¿Pero qué es la felicidad???!!!” “¿Cómo hago para no estar de bajón?” “Tengo todo para ‘ser feliz’ pero no lo consigo!!!”.

Si pensaste esto alguna vez, lamento informarte que te estás planteando las cosas de forma equivocada, sorry.

Volvemos al ruedo con un post “power”, uno con esa dosis de motivación que tanto necesitamos para seguir adelante cada día! Te propongo una dosis de frescura, ideas para que cada día tenga un poquito de eso que necesitamos para ‘ser felices’.

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Por qué (a veces) odio ser mujer.

Advertencia:

Este post está escrito sin miramientos, utilizando deliberadamente palabras como “caca”, “pis”, “tetas” y probablemente “sangre”, “tampón” y un sin fin de otras “asquerosidades”.

Basado en una historia real.

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Una uruguaya en Helsinki.

Escribo el título y reflexiono sobre lo que voy a escribir.

El título es muy difícil de determinar…Tiene que englobar todo lo que contiene el post y además llamar la atención, servir de gancho para que la gente se sienta curiosa de leer este artículo. Pensar un buen título puede llegar a ser agotador.

A veces realmente hago un esfuerzo por lograrlo, pero normalmente renuncio a estas técnicas de marketing editorial y simplemente escribo lo que se me da la gana. La poca experiencia que tengo me dice que los posts que más éxito tienen son los que se escriben con el corazón.

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La lotería del Couchsurfing.

Está de moda, muy de moda. Igual yo no me enteré que existía hasta hace muy poco. Soy un desastre. Pero eso está establecido hace rato.

Al principio, cuando le cuentan lo que es y en qué consiste, una inmediatamente duda y se plantea mil escenarios en los que esto del Couchsurfing puede llegar a ser una terrible idea.

¿Lo es?

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¿Hotel…hostel? ¿Sabes la diferencia?

Todos sabemos lo que es un hotel. También sabemos que hay diferentes categorías de hoteles, de una a cinco estrellas, y si bien podemos estar más o menos actualizados sobre las tendencias, como los hoteles boutique, ecológicos, o temáticos, el concepto básico de hotel no ha cambiado y lo conocemos de toda la vida.

Lo que sí ha cambiado es el abanico de opciones, y algunas prácticas que quizás existieron de forma informal durante toda la vida ahora se han establecido de forma comercial, han ganado la aceptación del público y cada día son más populares.

En este post y en el próximo hablaré de las opciones de alojamiento más habituales entre las que un viajero puede elegir hoy en día. Vamos a ello!

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Les juro que en este post hablo de Praga… (ఠ ͟ಠ)

Ayer escribí este mismo post sobre esta misma ciudad.

Al intentar guardarlo se borró, hace rato que no actualizaba la página -días, ejem- y se desvaneció en algún lugar del espacio cibernético.

Infinita estupidez. No tengo otra forma de titular este episodio.

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La fuckin’ primavera y mi talento para procrastinar.

Quizás en el fondo sea una persona brillante, multitalentosa y llena de detalles que me hacen súper interesante. Eso no lo sabré nunca. Lo único que sé es que mi mayor talento es uno que la gente nunca diría viéndome de afuera, incluso mucha de la gente que me conoce no sabe que mi mayor y más valioso talento es y siempre será procrastinar.

¿El tuyo también? Vamos a ello!

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Hordas de zombies imaginarios en Praga.

“Acá me da la sensación de que en cualquier momento o aparece un tanque de los nazis o una horda de zombies como en The Walking Dead…”

Estas fueron mis palabras exactas para describirle a mi padre la primer impresión que tuve de Praga.

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15 signos de que sos un intolerante. Bienvenido al club!

Soy una intolerante. Está determinado hace rato. Lo sé, quienes me rodean lo saben y creo que finalmente el mundo debería saberlo porque mi intuición me dice que hay una comunidad underground de intolerantes como yo que no se manifiesta, INTOLERANTES! MOSTRAOS! SALID A LA LUZ!

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Una isla. Un Scooter. Un atardecer.

Mykonos es tan chica que se puede recorrer en moto en un día. Un día pasando de playa en playa decidiendo en cuál bañarte y en cuál no. Dónde parar a comer algo, y donde seguir de largo.

Releyendo y reeditando este post no puedo evitar imaginarme como un gato perezoso durmiendo la siesta al sol con una pata estirada. Y moviéndome para cambiarme de lugar sólo cuando el sol se movió y me quedo en la sombra. Al menos así es como me sentí en aquél momento. Impulsada por un placer que salía desde la vagancia máxima de mi ser.

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