Mykonos no necesita photoshop.

Nop. Definitivamente no.

¿Nunca les pasó que miraron una revista de viajes y pensaron “bah, esta foto está editada”? El mar turquesa con diferentes intensidades, el cielo azul, las playas limpias, las rocas perfectas, todo como salido de un catálogo… Así es Mykonos, y para mi fue amor a primera vista.

Decidí ir a las Islas Griegas luego de ver un programa de viajes en la tv. “Tengo que ir ahí en algún momento de mi vida”, y a los pocos meses me lo pude permitir, o no, pero fui igual. No planifiqué un viaje por varias islas porque tenía un presupuesto limitado y porque mi objetivo era descansar, no ir como la turista obsesa que soy saltando de barco en barco para ver la mayor cantidad de lugares posibles, aunque es algo que en el futuro definitivamente haré… Estando allí me dí cuenta que sería genial ir con la mente abierta y subirse a un ferry para cambiar de isla cada vez que Eolo -el dios griego del viento- me empuje a otras tierras. Muy etéreo todo en mi mente, vestido blanco, poco equipaje, pelo ondulado por el agua del mar…

Por vueltas de la vida (ejem, ruptura sentimental), terminé yendo con mi padre. Si! Con mi padre!!! El estaba de visita en Barcelona y yo me encontré un día con un billete a Mykonos sin dueño, y le propuse ir ¿quién diría que no a una ida gratis a una isla griega?

No me canso de repetir lo mismo: Nunca me imaginé que alguien como yo pudiera llegar a este lugar del mundo. Cada vez que una de estas barreras se rompe más sueños tengo, porque romper barreras hace que las cosas dejen de parecer imposibles. Hace unos años nunca hubiera pensado que fuera posible ir por ejemplo a Japón si quería… Ahora pienso que todo puede ser, que dedicando la intención, la energía y el sacrificio las cosas se pueden conseguir.

Nos vamos?

Salimos de Barcelona como a las seis de la mañana, con Vueling. Los vuelos no fueron caros porque era la primer semana de Septiembre y ya no era temporada alta, cosa que también disfrutaríamos más adelante en nuestros días en la isla, no había nadie!

El hostel en el que nos hospedamos tenía un servicio de recogida gratuito, así que cuando salimos del aeropuerto nos estaba esperando una camioneta con un señor no muy simpático… Intenté hablar con él en inglés pero no sé si es que no hablaba inglés o no tenía ganas de hablar conmigo. Griegos.

Agradecimos que nos vinieran a buscar. El camino al hostel era por un montón de carreteras de tierra medio perdidas entre el paisaje árido de Mykonos: Giro a la derecha, frenazo, giro a la izquierda, camino de doble sentido con lugar para un solo coche, paramos, esperamos a que pasara un camión, seguimos… Todo este tipo de cosas que mejor que haga alguien que vive allí y sabe lo que hace. Si fuera por mi seguramente seguiríamos dando vueltas en círculos como cuando me perdí yendo a Zaragoza porque el GPS no estaba actualizado (o esa es la excusa que dí) o cuando -una de las primeras veces que iba en coche sola- me perdí y me dí cuenta que me había perdido porque estando supuestamente en Barcelona de repente veía sólo carteles que decían “Zaragoza”…Otra vez me dí cuenta que me había perdido cuando llegué a un peaje, el cual tuve que pagar. No, en aquel momento conducir no era lo mío, supongo que ahora ha pasado mucha agua bajo el puente.

Mykonos

Parte del camino del aeropuerto al hostel (La imagen y la raya blanca son cortesía de Google Maps).

Paraga Beach.

Ese es el lugar donde estábamos alojados. Mykonos se divide en diferentes playas, también tiene el centro, que es más ajetreado, con comercios, restaurantes y las típicas casas  blancas con ventanas azules…Bueno, las casas blancas con ventanas azules están por toda la isla.

Me gustó quedarme en Paraga Beach. La playa de al lado es Paradise Beach, que según dicen es EL lugar para salir de fiesta. No lo sé, no soy muy de ir a discotecas y estando en Mykonos salí sólo una vez y no fue a la discoteca esa.

La habitación del hostel es de por lejos la más pichi -cutre- que me he quedado hasta ahora. Una especie de choza con suelo de hormigón, unos plegatines con algo parecido aun colchón, y mosquitos. Los mosquitos venían con el precio en hostelworld.com. Se me ocurre una recomendación: Siempre llevad una funda de almohada en la mochila, no ocupa espacio y os puede sacar de un apuro ante eventuales asquerosidades. Sino una camiseta puede servir también. Por más pichi-cutre que fuera, era más de lo que necesitábamos en ese paraíso.

Estando en la isla entramos en una especie de sopor diario muy placentero. Nos levantábamos, desayunábamos en la terraza del hostel mirando al mar. Bajábamos a la playa un rato, buceábamos con snorkel un rato, y luego, por la tarde, íbamos a dormitar a las tumbonas de la piscina donde pasaban música lounge hasta el atardecer.

Acá desayuno, almuerzo y cena.

Acá desayuno, almuerzo y cena.

paraga beach hostel mykonos

Por la tarde nos resguardamos del sol fuerte y del viento.

Salió borrosa, pero sirve para imaginar los atardeceres en la piscina.

Salió borrosa, pero sirve para imaginar los atardeceres en la piscina con vista al mar..

Bucear con snorkel en Mykonos es una experiencia un poco desconcertante. No hay nada.

El clima de allí barre absolutamente toda la vida del lugar, pues Mykonos es la isla del viento, cosa que me enteraría luego de ir muy inocente a preguntarle al camarero del hostel si “siempre hacía tanto viento allí” [facepalm].

Facepalm

Esto es un *facepalm*. Entiéndase: Palma en la cara.

Hay tanto viento que no crece casi nada, toda la vegetación que hay es la que resiste a este clima tan hostil…Amarilla, seca y poco exigente. En el mar pasa lo mismo, hay tanto movimiento de agua que no hay mucha vegetación ni muchos peces, sólo habían unos pocos erizos y unos peces muy raros que seguro pensaban que más raros éramos nosotros porque nos seguían. Sí! Nadabas unos metros y si mirabas para atrás te encontrabas con tres o cuatro pececillos con cara de ‘yo no fui’ que te seguían, se parecían a Dori de Buscando a Nemo, pero no eran azules.

Esta es Dori, por si no la conocían.

Esta es Dori, por si no la conocían.

Sólo podía disfrutarse de esta actividad durante las mañanas, por la tarde levantaba viento bastante más fuerte y ya era imposible ver nada con el agua tan turbia. Es por esto que por la tarde no nos quedó otra opción que dormir la siesta casi cada día. Terrible. Un horror.

Un día también ví un pato. O algo parecido a un pato. Uno solo. No lo volví a ver, quizás estaba perdido.

Mykonos es una isla gay friendly y nudista friendly. Combinación que arrojará una serie de resultados muy pintorescos en las playas, así que pudorosos abstenerse.

Mykonos gay friendly nudista

Encuentra a Wally versión Mykonos.

Mis días en Mykonos se parecieron mucho a un sueño. En parte porque me pasé las tardes durmiendo la siesta y leyendo Juego de Tronos, pero en parte también por la increíble belleza de este lugar al que me parecía imposible haber llegado. Cuando viajo tengo la costumbre de figurarme en qué parte del globo estoy: Imagino los mapamundi que veía en la escuela de chica, ¿dónde estoy? Es todo muy surreal.

Playa en Mykonos_1

 

 

En mis próximos posts hablaré sobre Delos, una islita cercana a Mykonos con un gran contenido histórico (para variar en Grecia ;)) y que tiene un templo de Isis…De la experiencia de un atardecer en las Islas Griegas, de por qué no se puede ofender a Eolo y del día que alquilamos un scooter y decidimos dar la vuelta a la isla…En una tarde.

 

Nos vemos!

 

 

 

 

2 pensamientos en “Mykonos no necesita photoshop.

  1. Jorge Speranza

    Hija:
    Tengo que decir que fue uno de los mejores viajes de mi vida. Las cosas buenas que nos tocan vivir en esta vida complicada son difíciles de olvidar pero esta, en particular, tiene un lugar especial en mi memoria. Me alegra mucho saber que en tu memoria también.
    Beso grande.
    Tu padre.

    Responder

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