La lotería del Couchsurfing.

Está de moda, muy de moda. Igual yo no me enteré que existía hasta hace muy poco. Soy un desastre. Pero eso está establecido hace rato.

Al principio, cuando le cuentan lo que es y en qué consiste, una inmediatamente duda y se plantea mil escenarios en los que esto del Couchsurfing puede llegar a ser una terrible idea.

¿Lo es?

Empecemos por lo básico, ¿qué es Couchsurfing?

Bueno, es una comunidad de viajeros que, por el amor -en teoría- al arte, la cultura y el viaje deciden ofrecer su sofá –couch– a otros viajeros para pasar algunas noches de forma gratuita. La teoría también dice que la iniciativa no nace únicamente de la intención de no pagar alojamiento, sino que por el contrario nace del interés que el viajero tiene por conocer otras culturas, y de crear una cadena que permita una cultura de viajes más sostenible. “Yo doy hoy para recibir mañana: Hoy recibo un huésped y mañana duermo yo en algún lugar gratis”.

Al crearse un perfil en la página web -sí, porque todo sale de una página web, está claro que en los clasificados del El País no salen estas cosas y si salen recomendaría abstenerse- aparecen varias opciones para definir el estado en el que uno se encuentra:

1- Recibiendo invitados: Esto da el ok para que la gente que viene a tu ciudad te mande mensajes indicándote las fechas y pidiéndote para quedarse en tu casa.

2- Dispuesto a encontrarte: Esto quiere decir que pese a que no recibes invitados, sí puedes oficiar de anfitrión en tu ciudad e ir de birras con los viajeros, llevarlos a ver algo que para ti sea especial, ir a tomar un té verde al parque o lo que te apetezca.

3- No acepto invitados: Esto es bastante rotundo, y no necesita explicaciones. Este estado puede usarse cuando, pese a que quieres formar parte de esta comunidad, estás pasando por un momento en el que no puedes recibir invitados ni tienes tiempo de encontrarte con nadie.

Cuando me empapé en la idea, hice mi perfil y me dediqué a saber bien de qué se trataba, me encantó. “Esto es maravilloso” pensé. Se viaja de bajo presupuesto, se conoce gente nueva y además seguramente haya una mayor inmersión en la cultura que se visita, tenía que probarlo algún día!!!

Y luego llegaron las dudas.

Inmediatamente luego de actualizar mi perfil empecé a recibir mensajes de un montón de gente. Esto para mi es el equivalente a cuando gente desconocida me manda mensajes en facebook. No soy de ese tipo. No sé por qué, no tengo nada en contra de la gente que le encanta hablar con extraños pero la idea de que alguien me mande un mensaje solo porque vio mi foto de perfil me resulta un poco extraña. Sí, soy un poco fóbica a la sociedad moderna. En couchsurfing se está mucho más expuesto, porque es como un acuerdo tácito que si estás en esta comunidad es porque te interesa conocer gente…Así que me armé de coraje e intenté ir con esta nueva corriente, pero… “Gente” lo que se dice “gente” NO. No quiero conocer a Albert, Catalán, 27 años, y que vive a tres cuadras de mi casa. Quiero conocer a Nyon-Go, Filipina, 26 años y que viaja por primera vez a Europa. No es lo mismo.

Enserio? Enserio compartiste esto en Facebook?

Me di cuenta que solo me llegaban mensajes de chicos. Qué tonta, claro. Seguramente para uno o dos de los nosecuantos que me escribieron fuera una oportunidad para conocer Barcelona de la mano de una local, pero por los mensajes que recibí de los otros tantos era más una oportunidad para salir con una chica, no conmigo en particular, sino que con cualquier fémina que se dignara. Seguramente le mandaron el mismo mensaje a todas las chicas en Couchsurfing Barcelona. Creo que les daba igual que les dijera de ir a ver el polígono industrial de L’Hospitalet, que la Sagrada Famiia, y dudé mucho de que hubieran mandado mensajes por igual a chicos que a chicas. No me sentí cómoda. Usuarios que en el segundo mensaje me pedían mi Facebook, y cosas por el estilo. Para qué querés mi facebook, si estamos hablando por aquí, tengo un perfil aquí y para el fin acordado, es más que suficiente, no?

Como no me doy por vencida fácil, preferí esperar a realmente experimentar couchsurfing para poder tener una opinión en toda regla.

Justo tenía planificado un viaje a Estocolmo y Helsinki -del que hablaré más adelante- y pensé que era una oportunidad perfecta: La cultura nórdica tiene fama de ser muy estructurada y moderna. Me imaginé anfitriones respetuosos y realmente interesados en el intercambio cultural que podía venir de la experiencia.

No voy a hablar de mis anfitriones en sí por respeto a ellos y su intimidad y por su infinita amabilidad a la hora de recibirme en sus hogares, porque es algo que para mi tiene un valor incalculable. Pero sí hablaré de lo que implica hacer couchsurfing y por qué realmente me plantearía dos veces antes de hacerlo nuevamente.

Aclaro que estas son conclusiones a las que no necesariamente llegué luego de mis propias experiencias, sino que también son conclusiones que saqué reflexionando en el concepto de Couchsurfing y conversando con amigos sobre sus propias anécdotas.

Por los siguientes factores me replanteo si volvería o no a hacer couchsurfing:

1- Falta de libertad: Uno tiene que adecuarse a la rutina de la persona que lo recibe. No son tu familia ni tus amigos así que probablemente no te den la llave de su casa (algunas personas sí lo hacen, pero la mayoría no). Así que imaginate volviendo al apartamento para la hora que ellos están allí, y antes de que se vayan a dormir para no molestarlos, así como en algunos casos empezando tu día a una hora que quizás tú no lo empezarías.

2- No existe garantía de que te vayas a llevar bien: Ni de que os vayáis a siquiera caer bien. Aunque hayáis hablado por mensajes, etc, sabemos que el texto no se compara con la presencia. Puede sonar a antisocial de mierda, que pese a que lo soy en el núcleo más puro de mi ser, en mi superficie soy una persona con un gran don de gentes: Suelo amenizar los momentos más incómodos, y puedo alegrar a un grupo de personas hablando de cualquier tema. Pero en estas circunstancias es diferente. De golpe te encontrás con alguien que no conocés, sentada en un sofá, sin tele, sin internet en el que refugiarte, y sin tema de conversación porque para él/ella, hablar mucho es aburrido, o tiene otros intereses. No hay cómo arreglarlo, no hay a dónde huir. Nah. Gracias. Pese a que se supone que quien está en Couchsurfing es porque quiere conocer gente nueva, recordemos que no todas las culturas son iguales a la nuestra propia, quizás a una italiana le encante conversar por horas, pero a un japonés no, quizás para un chino es normal rajarse un pedo al lado tuyo, etc…

3- ¿Existe un acuerdo económico tácito?: Lo menos que puedo hacer si me dejás quedarme a dormir en tu casa gratis es comprar un poco de comida, o hacer una cena, invitarte a un café, o lo que sea. Yo pienso así. Yo terminé gastando en souvenirs y comida lo mismo que hubiera gastado quedándome en un hostel. Quien no pensaba así es la coreana que se quedó en casa de una amiga y no pagó por nada, ni siquiera por su propia cerveza cuando salieron a tomar algo. Este tipo de cosas también pueden pasar, el tema es que no hay confianza para decirlas, y si se dicen quizás sienten mal, es complicado…No?

4- Nunca sabes las intenciones de la gente: En el mundo utópico de Melilandia (mi mundo, me llamo Melisa), Couchsurfing es una idea genial gracias a la que puede compartir experiencias con gente nueva, con la que comparte intereses y la pasión por viajar, que le cuentan cómo es ir a Nueva Delhi y a Ciudad del Cabo. Cómo es bucear con tiburones en Australia y cómo son los atardeceres en Creta. En el mundo real, mucha gente estará en Couchsurfing por el mismo motivo que está en cualquier otra red social: Porque están solos. De golpe te encuentras en casa de un extraño y en lugar de estar hablando de cómo es bucear con tiburones en Australia eres su terapeuta y estás escuchando las mismas peroratas tristes de desamor de toda la vida, mientras en silencio te preguntas si esa es la razón por la que recibe a chicas o chicos en su casa. Quizás soy muy mal pensada, pero gente simple de la de verdad conozco muy poca, o ninguna. La mayoría de la gente en el fondo tiene motivos. Motivos para todo. UF.

5- Puede que no te aporten nada: Que te quedes en casa de un local no quiere decir que quieran hacer ninguna actividad contigo, ni te garantiza para nada que vayan a ser interesantes. A veces, simplemente duermes en su sofá y listo. A veces no quieren salir, no quieren ir a ver la misma iglesia que vieron ochenta veces (lo cual es comprensible) y tampoco quieren ir al bar de la esquina. Puede pasar.

Entonces, sí, puede ser que te ahorres unos euros, dólares, pesos o yenes, y puede que tengas suerte y coincidas con alguien re buena onda que aunque no te pueda acompañar a pasear o no quiera, te reciba con una sonrisa y un plato de comida típica para cenar. O que te dé tips de dónde ir y dónde no. O que tenga mil historias interesantes que contarte. O que hagas click y encuentres un amigo/a del alma. Pero también puede pasar todo lo contrario, porque al fin y al cabo la gente es gente en todos lados.

Para mi de momento la lotería que implica quedarse con alguien en couchsurfing es un riesgo demasiado alto, y que potencialmente puede arruinar mi viaje.

Quizás lo vuelva a intentar. Quizás para los próximos viajes antes de reservar un hostel mire perfiles por couchsurfing para ver si encuentro alguien que parezca cuerdo y que valga la pena el intento, tendré suerte?

 

 

 

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