Buenos Aires: Entre Osos y cuidacoches.

En la provincia de Buenos Aires viven Gianni y JC, dos viajeros amigos que conocí en Berlín, la ciudad de los tomaten, los gladiolen y los osos.

Me puse en contacto con ellos antes de ir y por suerte tenían tiempo para verme. Quedamos en encontrarnos en el barrio de Recoleta, donde empezó nuestra tarde juntos.

Yo quería ir a ver un espectáculo que me habían recomendado que se llama Fuerzabruta, al día de hoy no sé ni de qué va la cosa ni si es tan bueno como me habían dicho porque para mi suerte, estaba suspendida la función DE ESE DÍA. Así que me quedé con las ganas de verlo, mi tía me lo recomendó y me dijo que “si te gustó Le Cirque du Soleil te va a gustar”. Así que mis expectativas eran altas…En fin, quizás otro día, siempre es lindo tener más motivos para querer volver.

Cómo son las vueltas de la vida, que para sacar las entradas que nunca pudimos sacar había que ir al Centro Cultural Recoleta, que es donde era el espectáculo, y saben qué había?… UN OSO.

Para aquellos que estén leyendo mi blog por primera vez, les recomiendo ir a este post sobre Berlín, donde el oso es el emblema de la ciudad. Así entenderán mejor la conexión, que en resumidas cuentas sería así: Yo —> Berlín —> Amigos viajeros argentinos —> Oso —-> Yo de nuevo —>Meses después —> Buenos Aires —> Reencuentro con amigos viajeros —> Oso —> [???]

Tócate los cojones Mariloles, o sea, qué corno hace un oso ahí!?!??! Entiendo que hayan osos en Berlín, con todo el tema de que pensaban que la etimología de la palabra venía de “Bär” -oso en alemán- y las demás historias, pero no me jodas que en Buenos Aires también están con los osos!!!

No puede ser casualidad.

oso en buenos aires

Gianni, el oso y yo.

Resulta Gianni, que sé que me vas a leer (y vos JC también!), que el oso que vimos forma parte de una exposición internacional de una organización llamada United Buddy Bears, que promueve la convivencia pacífica. Y adivinen dónde fue la primer exposición? En Berlín!!! Me estoy muriendo ahora mismo por no creer en el destino, mi mente no soporta tanta información sin explicación, me…sangran…los…oídos!

Quizás teníamos que ir a no sacar entradas para ver el oso. Quizás vivimos en Matrix, quizás estamos todos locos.

En la página web de la organización hasta hay una foto de la Merkel al lado de un buddy bear, así que ya ven, aquí andamos, como en las altas esferas internacionales.

Luego fuimos a merendar a un lugar donde hacían licuados y cosas no muy light camufladas con nombres light como ‘copa de yogur griego con frutas y cereales’, y ‘sandwich integral de salmón’…Yo venía de una maratón digestiva de estar en casa de mi madre así que tenía el estómago entrenado, además llevaba pantalones con elástico, los que me pongo para comer (jeje, es broma, pero qué bien me hubieran venido!). La cafetería a la que fuimos se llama ‘Le Blé’.

Algo que me mató de Buenos Aires, al menos de esa zona donde estábamos, es la cantidad de panaderías y confiterías que hay, y no se van con tonterías, no… Todo es recontra dulce, pasteles con dulce de leche, merengues, chocolate, masitas, pastas, todo con más dulce de leche, merengue y chocolate. Tenía todo una pinta tremenda, agradezco no haber pasado por estos lugares con hambre. Siempre me pregunto qué pasaría si por lo que fuera me quedara encerrada en una de esas por la noche. La llevo a la bancarrota y a mi me ingresan con un shock de hiperglucemia y con una sonrisa en la cara, seguro…Pasaría eso.

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Panaderías en Buenos Aires

Panaderías en Buenos Aires

Gianni y JC me llevaron a conocer la facultad de Derecho de Buenos Aires donde estudiaron ellos que estaba por ahí cerca. Me encantó, el edificio es imponente si, pero me refiero al paseo, me gustó que me llevaran a un lugar donde de otra manera no hubiera ido. Había mucha gente, muchos estudiantes y un ambiente estudiantil que me recordó al de la Universidad de la República en Montevideo y a mis breves años de estudiante.

Vestíbulo Facultad de Derecho de Buenos Aires.

Exposición de arte en el vestíbulo Facultad de Derecho de Buenos Aires.

Esa noche había partido, jugaba Boca Juniors. Para JC Boca es como Justin Bieber para las beliebers, es como las Spice Girls para mi yo de 10 años: No podíamos esquivar el partido de ninguna manera, hubiera sido algo sacrilégico.

Argentina vive el fútbol con una pasión incomparable. Ese día el partido no era especial, no era una final ni nada particular, pero se notaba el ambiente en la ciudad, coches que iban rápido, la gente queriendo llegar a sus casas a ver el partido por la tele, banderas…

Luego de deliberar un rato, que si que no, que vayan ustedes, que vamos todos que voy si tienen una tele con el partido, terminamos yendo a un bar en Palermo donde tomamos margaritas, comimos nachos y JC pudo después de todo, ver el partido. El bar al que fuimos se llama Crónico, tiene mucho ambiente y no es nada pretencioso, me gustó.

Era sábado y yo estaba cansada, pero salir a tomar algo en Buenos Aires definitivamente valió la pena, es parte del ‘visitar Buenos Aires de grande‘.

cronico bar buenos aires palermo

Cronico Bar en Palermo.

En Buenos Aires hay cuidacoches. Para aquellos que tengan la fortuna de no saber qué son, les cuento que son personas que, como no, cuidan los coches que se aparcan en la calle. Este tema de ‘cuidar’ pende de un hilo porque básicamente lo que hacen es obligarte a pagarles para que tu te quedes tranquilo de que ellos mismos no te rayan el coche o te rompen un espejo por no haberles pagado. Algo así como la mafia cobra impuestos para proteger tu pequeño negocio en algún pueblito del sur de Italia. Protegerlo de que ellos mismos no te lo incendien, por ejemplo.

Antiguamente, en los comienzos de la era cuidacochera, tu le dabas al cuidacoches una propina cuando te ibas, supongo que ha evolucionado el negocio, como todo.

A veces hay un cuidacoches cuando te vas que no estaba cuando llegaste.

Lo que me llamó la atención del cuidacoches de aquella noche es que tenía una tarifa. Y había que pagársela sí o sí.

Lindo.

Me encantó todo el paseo, me encantó esta cara de Buenos Aires, llena de ambiente y cosas para hacer, aunque justo ese día no hubieran entradas, porque ví otro oso, porque me reencontré con gente linda.

Porque aunque no sea mi lugar se siente muy parecido a estar en casa.

 

 

 

 

 

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