En Buenos Aires como en casa (hacete la porteña).

Qué ganas que tenía de llegar!

Como conté en el post anterior, fui a Buenos Aires desde Montevideo en al viaje ‘largo’ que ofrece Buquebús, que también podría catalogarse como ‘el barato’: Tres horas de bus hasta Colonia -la ciudad uruguaya más cercana a Buenos Aires- más dos horas de ferry, con un bonito trasbordo entre medio pasando por migraciones y con una cola al aire libre en pleno invierno (no se me ocurre ningún emoji para insertar aquí porque el del dedo del medio aún no existe y el de caca tiene carita feliz…No transmite lo que quiero decir).

Estaba tan cansada de mi estadía en Uruguay (quizás aún estaba digiriendo toda la comida de los últimos días), que me dormí tanto en el bus como en la sala de espera en el trasbordo y en el ferry. Qué maravilla! Me di cuenta que no soy el tipo de persona que pensaba de “yo no me puedo dormir en cualquier lado”, sino que esta afirmación tenía un inciso: “Si estoy muerta de cansancio, sí.”

Algo muy lindo de ir en el ferry durante la noche es que se llega por la mañana, y se puede ver el amanecer sobre el Río de la Plata. Yo me desperté, ví el amanecer, saqué una foto y me volví a dormir. Un peligro porque me desperté con todo el ferry vacío y dudo que me hubiera avisado nadie, porque cuando me levanté el personal del ferry estaba limpiando tranquilamente, así que estuve a un rato de encontrarme de nuevo de camino a Colonia por haberme dormido!

Buenos Aires se presenta imponente ya desde el puerto, en comparación con Montevideo que es todo bastante más chato -en muchos sentidos- Buenos Aires tiene su carta de presentación en Puerto Madero, un barrio trés chic con edificios muy modernos y altos.

Puerto madero

Puerto Madero. Crédito: www.guiadebuenosaires.info

“Hacete la porteña”, eso me dijo mi madre cuando le conté que me iba a Buenos Aires. Se preguntarán por qué.

Buenos Aires no es segura, todo el mundo me lo dijo, ‘hacete la porteña’, ‘no vayas sola de noche’, ‘no vayas con el iphone por ahí sacando fotos’ por eso no tengo tantas fotos como me gustaría, hay una cantidad limitada de fotos que puedo hacer sintiéndome un detective privado intentando agarrar el iphone fuerte y al mismo tiempo medio escondido, apuntar bien, enfocar la cámara y darle al botón, es agotador. Suelo ser muy consciente de mi seguridad personal, vengo de Montevideo donde a veces ir por la noche a algunos lugares no es la mejor idea del mundo, y aún así voy sola a todos lados, siempre con cuidado… Pero quizás viviendo en Europa se simplifican estos problemas y una se mal acostumbra (o bien acostumbra?). El término ‘inseguridad’ en Europa es muy relativo en comparación a lo que puede ser la inseguridad en Montevideo o Buenos Aires. Hay también muchos otros términos que son relativos en comparación, como por ejemplo ‘crisis’…

santa fe y callao buenos aires

El tema fundamental para mi es la diferencia entre el crimen y el crimen violento. En Barcelona te pueden robar, como en todos lados, pero en Montevideo o Buenos Aires te roban, te matan a patadas, y te dan un navajazo para llevarse un celular, y eso es algo medio light, no sé si me explico. De cualquier manera todas éstas afirmaciones son generalizaciones y no quiere decir que siempre te vaya a pasar algo así, sólo quiere decir, y sobre todo para viajeros no sudamericanos -y potencialmente inexperientes en estos temas-, que hay que ir con mucho cuidado y sin regalarse como decimos por allá.

Otra de las famas de Buenos Aires es en relación a los taxis. Ahora han surgido por la web anécdotas y vídeos de gente que pilla in fraganti a los taxistas intentando estafar a los turistas, dándoles la tradicional ‘vuelta’ para facturar más sin que el turista diga nada porque no sabe el camino, o la estafa del cambio, donde te dan el cambio mal porque lo dan en su moneda y el turista no se da cuenta que lo están robando. Igualmente con los taxistas creo que hay que cuidarse en cualquier lugar que seamos turistas, nos ven la cara!

Así que por esto y por mucho más mi madre me enseñó a decir las direcciones en porteño para hacerme la local: En lugar de decir la calle y el cruce como en todos lados, hay que decir la calle y el número para indicarle al taxista a qué altura tiene que ir. Simple. Algo así como:

– Hola, Corrientes al 120 por favorrr- Nada demasiado amable. El acento no me hace falta falsearlo, hablé un poco más fuerte y ya está. Pasé por porteña, al menos por esta frase.

Después de unos minutos resultó que mi conductor era un señor de lo más amable y honesto (al menos por lo que yo conocí de él, quizás tiene un casino clandestino en el garage de su casa), y tuvimos unos alegres minutos de charla mientras duró el viaje. No tuve miedo de contarle que venía de Montevideo, que vivía en Barcelona y cosas así. Los taxistas suelen ser de lo más curiosos, y siempre conocen a alguien que también está o estuvo en Barcelona. O que está o estuvo en Galicia, Almería o Valencia, que nada que ver, pero para ellos es lo mismo, como para mí antes todos los españoles eran gallegos.

Algo que me sorprendió es que se supone que hay mucha inseguridad pero el taxi no tenía mampara. No entiendo, a los taxistas no los roban? Me sentí rara! Ya no se siente como un taxi si no hay mampara, siento que voy en el coche de alguien conocido, es más personal, no? Me da la sensación que un taxista sin mampara por estos lados es más una declaración de intenciones que un descuido. Que es más una forma de plantar el pie y negarse a agachar la cabeza que una negligencia intencionada.

Qué lástima ver cómo han cambiado las cosas, es una pena que cada vez tengamos que alejarnos más entre nosotros, entre las mamparas, la inseguridad e internet, quién sabe cómo terminará la cosa.

En fin, después de mi misión posible de hacerme la porteña por quince minutos, al final llegué a donde iba, a la casa de mi prima que aún no conocía. Tengo que reconocer que me alegré tanto que me ofreciera quedarme en su casa! La verdad ni me lo había planteado, iba a ir a un hostel como siempre, pero con este gesto de hospitalidad me sentí familia y me llenó el corazón. Porque precisamente a eso iba en mi viaje a Uruguay, en busca de mi nido, del abrazo familiar, y aunque en Buenos Aires no esperaba encontrármelo, lo encontré igual. A veces parece que la vida nos pone delante las cosas que necesitamos encontrar, cuando necesitamos encontrarlas. El timing es fundamental y la vida sabe de esto.

Barrio de Recoleta.

Barrio de Recoleta.

Mi prima me había preparado un desayuno espectacular, llegaba yo de dormir con la cabeza torcida, toda contracturada y encima muerta de hambre a encontrarme con café con leche preparado, medialunas calentitas -de las buenas, con miga densa y suave y medio amarillas con el glasé pegajoso por arriba, no como las de Barcelona que son de hojaldre y llenas de aire que la mitad de la medialuna te queda en el plato o en la ropa como a mí- jugo de naranja, palmeritas, platitos con mermeladas y queso crema Casancrem, que sólo hay en Argentina…Un lujazo! Me sentí muy mimada.

Qué lindo fue conocerla!

Admito tímidamente que en Barcelona siempre me siento sapo de otro pozo, en un momento u otro me acuerdo que no soy de aquí, no me termino de sentir en casa. Y no es un tema de infraestructura ni de distancias, es un tema de carácter. Es tan solo poner un pie en Montevideo que me siento perteneciente a una comunidad, ya no soy la chica con mucho carácter y actitud, allá todos levantan la voz y todos son muy expresivos, aunque ellos no lo noten, porque la cebra entre las cebras no se ve rayada.

En Buenos Aires hay más de todo, más carácter, más actitud, más expresividad, para bien o para mal.

Nilo buenos aires carácter

Nilo, el perro de mi prima, tiene actitud.

Con mi prima conectamos enseguida, poniéndonos al día de casi 30 años de nuestras vidas y reconociendo en la otra fragmentos de historias que nos faltaba para rellenar las propias.

De nuevo sabor agridulce. Me quiero quedar más pero también quiero volver, quiero cambiar la vuelta a Barcelona y volver a Buenos Aires unos días más. Quiero volverme definitivamente a Montevideo, ¿qué hago que no estoy acá?… Pensamientos traicioneros…

Esa misma mañana nos vino a buscar mi tío, a quien tampoco conocía. Él dijo que me conocía desde cuando yo era chiquitita, pero yo no tengo pruebas ni recuerdos así que por mi parte era una presentación en toda regla.

Allá nos fuimos, en auto charlando y haciendo un medio tour automovilístico hasta la Costanera a comer parrilla. Asado. Carne. Brasas. Molleja. Aromas. Pan. Chimichurri. Salsa criolla. Vino. TODO.

Y pese a todos los pensamientos traicioneros fui feliz. ¿Cómo no se puede ser feliz cuando una se siente tan como en casa?


 

Agradecimiento especial a mi prima Tumi por mandarme fotos a encargo! y a Leo del blog www.guiadebuenosaires.info por la foto de Puerto Madero 🙂

 

 

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