Mil islas para ver…En Suecia! Vamos?

Quiero ver todo el mundo.

En serio. Es lo que quiero hacer. No aspiro a la grandeza ni a nada maravilloso, simplemente me dedicaría a viajar por el mundo: Viajar caro, viajar barato, viajar con lujos o viajar roñoso, no me importa. Sólo pido no cagarme de frío y que no me piquen bichos. El resto, todo es negociable.

No puedo explicar la sensación que tengo cada vez que veo un lugar nuevo…Recuerdo desde chiquita, cuando íbamos a algún lugar nuevo y ponía mis pies en la vereda, pensar que nunca antes la había pisado, y pensaba en cuántos metros de vereda habían por pisar en Montevideo…Si íbamos en auto, a veces miraba para afuera y pensaba: “Ahí nunca pisé”.

Con el tiempo las veredas se transformaron en ciudades y sin falta, cada vez que me bajo de un avión, tren o barco en un lugar nuevo, pienso en esos recuerdos y me obligo a parar un segundo para pensar que mis pies están tocando un suelo desconocido.

Aún así, siento como si yo formara parte de estos lugares hace mucho tiempo ya y como si finalmente hubiera llegado el momento del reencuentro. Que no conozco esto que estoy viendo, pero que de alguna forma nos pertenecemos el uno al otro. Y quiero quedarme allí.

En todas las ciudades quiero quedarme allí, hasta en la más plana y aburrida me dan ganas de quedarme a ver cómo sería vivir allí, cómo es la gente y qué hacen de sus vidas. En todos los lugares quiero sentirme como en casa. Supongo que no me daría la vida para eso, pero es lindo fantasear.

Esta vez mi viaje fue por Suecia y Finlandia. Si me decían hace diez años que un día mis pies iban a tocar suelo finlandés me atragantaba con mis fideos. Sobre Finlandia ya hablé un poquito en este otro post, pero igual aún queda mucho por contar.

Suecia, Suecia, Suecia… Ikea, trilogía Millennium y  midsommer, palabra que también escuché por primera vez en un anuncio de Ikea, así que no cuenta.

Por lo demás, es un país que para mi esconde misterios, como tantos otros, así que todo es nuevo y todo lo que me encuentre será una sopresa. No se puede pedir mucho más, qué lindo que es viajar!

El archipiélago.

Algo que definitivamente no esperaba encontrar en mi viaje fue la posibilidad de visitar un archipiélago (para que se hagan una idea de lo culta que soy y lo informada que estoy…).

Resulta que el archipiélago de Estocolmo es uno de los más grandes del mundo, cuenta con aproximadamente 30000 islas, aunque algunas son simplemente rocas saliendo del mar. Se ve que los suecos tienen una percepción del tamaño un poco extrañ…Algunas de las ‘islas’ que ví, en Uruguay serían: “Esas rocas de ahí” o “nademos hasta la islita, a ver quien llega primero”, pero jamás serían una ISLA, uruguayos, debemos replantearnos nuestra geografía, creo que podemos vender el cuento de las islas también.

Igual, vamos a darle crédito a los suecos, porque ir en barco entre las islas del archipiélago, grandes o pequeñas, es algo precioso, y es natural que estén orgullosos de ello. Además debe ser un fantástico speech de ventas turístico.

Ferry Estocolmo_1

Afortunadamente desde Estocolmo salen muchos ferrys para visitar las islas, hay tours que recorren el archipiélago pero no paran en ninguna isla, hay ferrys que llegan hasta Sandham, que es una de las islas más lejanas de Estocolmo, y van parando en las islas en el medio, hay ferrys con servicio de cena a bordo, hay de todo, opciones para todos.

Lo complicado para mí fue decidir qué isla visitar. Tenía claro que quería ir a alguna, pasaría dos días en Estocolmo y sabía que visitando la ciudad con un día me bastaría, así que el segundo quería dedicarlo a ver algo diferente, un poco de naturaleza.

Inmediatamente me puse a buscar en Google información sobre el archipiélago. ¿Qué islas hay? ¿Cuánto tiempo de viaje hay desde Estocolmo? ¿Cuál es la más linda?

Esta última pregunta es imposible de responder. No encontré ni una sola referencia de nadie que se arriesgara con una respuesta concreta. Supongo que turistas como yo visitarán una isla sola, por lo que no tendrán forma de tomar una decisión, pero no encontré ni siquiera blogs hablando de nada del archipiélago sueco… ¿Quizás es un viaje poco común? ¿Quizás mis habilidades de Googler profesional están empezando a flaquear? HORROR!!!

El primer día que pasé en Estocolmo hice un free walking tour por el casco antiguo, así que aproveché y le expliqué mi situación a la guía. Ella no dudó en recomendarme una isla llamada Grinda. “Tiene mucha naturaleza y no es de las más lejanas, es el real deal” dijo, refiriéndose a que si buscaba una experiencia real de una isla natural y sin demasiado turismo, allí encontraría lo que buscaba. “Sandham es muy turística, y queda lejos, y Vaxholm, pese a que es muy bonita, no tiene lo que buscas”.

Gracias Google Maps.

Gracias Google Maps.

Vaxholm es la isla más cercana a Estocolmo, y al pasar con el ferry se puede ver que sí, es muy bonita y pintoresca, pero está toda edificada, de hecho creo que hasta vive gente allí, por lo que la guía tenía razón, no era lo que yo estaba buscando en ese momento…

Esa mañana salí a pasear por Estocolmo, a tomar café y comer pastas, llegué a la estación central y me fui a caminar por los muelles, averiguar horarios, precios y a ver un poquito más la ciudad. Es hermosa.

Muelles Estocolmo

Muelles de Estocolmo.

Algo importante si alguien decide ir allí es que es todo muy informal. En los ferrys simplemente hay que estar en hora y subirse. Punto. No hay más. Algunos más turísticos sí que se puede comprar un billete en una ventanilla, pero para estos que funcionan como un “bus” entre las islas uno se sube, se sienta, y paga una vez dentro. Viene una señora muy jovial con un datáfono que en realidad es un iphone y le cobra. Todo muy tecnológico. Pobre señora no me quiero imaginar ese trabajo en invierno, aunque estará acostumbrada, el ferry tiene asientos adentro con mesitas y una cafetería y también algunos afuera.

Como les conté en mi blog sobre couchsurfing, en este viaje probé esta modalidad de alojamiento por lo que al paseo de la isla conté con la compañía de mi anfitrión y un amigo suyo.

El viaje no tiene rival, se va entre decenas y decenas de islas con casitas de colores, con ventanas de madera y techos de tejas que parecen saildas de un libro de cuentos.

Casitas de cuento Estocolmo

Casitas de cuento.

Al entrar tanto como al salir de Estocolmo se ven cosas divinas… Casitas con muelles propios, y casotas que parecen mansiones, de esas que hacen que la envidia sana no exista. A la vuelta se pasa por una isla llamada Djurgården que tiene un parque de diversiones -Gröna Lund- y las vistas parecen de una película, con los juegos poniéndose en marcha, y se escuchan los gritos de la gente al caer la montaña rusa…Pero tú estás viéndolo todo desde un barco. Todo un poco raro y mágico.

El Gröna Lund, en Djurgården.

El Gröna Lund, en Djurgården.

Feliz de la vida que uno de mis acompañantes era tan niño como yo, y nos pasamos todo el viaje diciendo: “ahí quiero vivir, no ahí, no ahí, no mejor en esa, ok tu en esa y yo en esa y nos visitamos con un botecito” Mi infinito agradecimiento Sriram, si algún día lees esto 🙂

 

Paseando por el archipiélago.

Paseando por el archipiélago.

Elfos y Hadas en Grinda.

Habrán elfos y hadas?

Más adentro, cuando se ven más árboles y menos casitas, y aún más cuando uno se adentra en alguna isla, si se presta atención casi puede esuchar a los elfos susurrar y a las hadas aletear y es justo ahí cuando se tiene la certeza, de que alguna vez, en algún otro tiempo, nuestros pies ya estuvieron en ese suelo y que esta visita como tantas visitas anteriores no tiene un adiós, sino un hasta luego.

En el próximo post hablaré más en detalle del recorrido por la isla, y todo lo que me quedó pendiente por hacer en mi paseo por este país hermoso. Si tenés ganas de leer más, y no aguantás hasta el próximo post, más abajo verás recomendaciones de otros posts que seguro te hacen pasar un buen rato! 🙂

 

 

 

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