ADVERTENCIA: No te conviertas en un adulto.

Cuando salió Pokémon Go el verano pasado tuve uno de los mejores momentos de mi vida de gamer. Nunca fui una gran gamer, pero soy de una generación que creció de la mano con la tecnología, y algún juego de pc* en mi historial tengo.

Nota: Este post estará acompañado de varios videos de mí haciendo bobadas, no te lo pierdas.

Para hacer un poco de background, tuve el privilegio de crecer en un hogar donde las computadoras u ordenadores eran moneda corriente, y tuve acceso a la tecnología desde muy chiquita. Para que se hagan una idea, he jugado muchos juegos cargándolos en MS-DOS, también usando disquettes -o floppy-, de los chiquitos, pero también los grandes, en ocasiones para jugar a un juego hacía falta copiar la información de varios disquettes al ordenador y luego ejecutarlo, cruzando los dedos para que funcionara…

Me gusta tener este conocimiento en mi haber. No me va a servir de absolutamente nada en el futuro, pero creo que haber visto esta evolución de las cosas hace que una valore más los privilegios del hoy y ahora.

Pokémon Go reunía un montón de cualidades que me transportaban de nuevo a una tardía década de los noventa. La sensación de estar enganchada a un juego era algo que no me pasaba hacía años, ni el Candy Crush pudo conmigo, y al descubrirme pasándomelo bien y divirtiéndome como una nena chica llegué una vez más a la conclusión de que ser adulto es la peor mierda que te va a pasar en la vida, y que toda la adultez se termina reduciendo a los momentos en los que podés decir que todas tus responsabilidades de adulto están cubiertas y podés dedicarte un momento a vos mismo y disfrutar de la vida, es decir, como cuando no eras adulto.

Hay gente que va a debatir sobre esto y que va a hablar de la independencia en la adultez, pero es una discusión en la cual no entro porque si bien no tuve una adolescencia muy privilegiada, mi niñez y mi adolescencia guardan de los mejores recuerdos de mi vida. La clave -creo yo- está en el preocuparse menos y disfrutar más, cosa que en la adultez es bastante difícil de conseguir, porque si bien pensamos que somos muy independientes cuando adultos, ¿lo somos realmente? Con unas pocas palabras puedo elaborar un argumento: Cuentas, seguros, pagos, responsabilidades.

En fin. Ahí estaba yo, recontra enganchada a Pokémon Go deseando tener un momento para abrir la aplicación y cazar a esos Zubat de mierda que me daban polvos estelares y caramelos, y contándole a todo el mundo lo difícil que había sido cazar al Dragonite que tenía, que tuve que salir de casa a las 2.30 am sin apenas pokebolas (la vida es difícil) para enfrentarme a este coloso digital pasando nervios sola en la calle, deseando poder cazarlo para que mi pokédex tuviera una casilla más completa y así poder presumir de ello.

¿No entendiste nada de lo que expliqué recién? Es porque te convertiste en adulto. No hay vuelta. No puedo contar la cantidad de gente a la que le conté lo emocionante que era jugar a este juego y se burlaron de mi. ¿Por qué se burlan de mí? Si en realidad yo me lo estoy pasando bomba como una boluda con mi celular y ellos están mirando Facebook esperando a que algún comentario de un pseudo extraño dé validez a la última selfie que compartieron…?

Yo cuento sin vergüenza que la primera vez que jugué a Pokémon Go fui corriendo a cazar un Venonat porque pensé que se iba a ir. No entendía aún la dinámica del juego y esos primeros momentos fueron super emocionantes.

No quiero ser adulta.

La novedad de Pokémon Go se pasó (mayormente porque me pudrí de cazar Zubats y de que Charizard le apareciera a otros y a mi no, y ganar gimnasios con mi Lapras en cuestión de segundos se volvió aburrido), y no he vuelto en todos los meses que han pasado desde entonces a divertirme tanto con algo tan simple, tan gratuito, y tan al alcance de mi mano. “Gratuito” es un decir, porque confieso que en momentos de flaqueza llegué a comprar algunas pokébolas. Y huevos de la suerte. E incubadoras… Pero eso ya es otro tema que es un problema mío que no vamos a comentar ahora porque no viene al caso.

¿Qué nos pasa que cuando somos adultos nos cortamos tanto?

La gente pasa. Eso es lo que pasa. Si yo trabajo en una oficina y voy con las uñas pintadas de naranja fluorescente seguro alguien me va a comentar algo, ya sea negativo o positivo, no importa, lo que importa es que seguro alguien se fija y me lo hacen ver, de forma directa o indirecta. Aquí entra en juego lo cómoda que yo me sienta siendo el centro de atención, porque hay una idea equivocada de que si uno hace o deja de hacer es porque quiere o no ser el centro de atención. Quizás a mi me gusta tener las uñas naranja flúo, pero no que todo el mundo tenga un comentario al respecto. De hecho, yo soy una persona muy extrovertida en muchos aspectos pero muy bicho en otros, sobre todo a la hora de mostrar interés por la opinión de los demás.

Haciendo el tonto.

Haciendo el tonto.

El fallo general que veo, es que para la mayoría de las personas en la adultez, la opinión de los demás sigue importando y muchas se pierden de hacer cosas que quizás le gusten por temor al qué dirán. Como escuchar a Justin Bieber. ¿Qué pasa si escucho Justin Bieber? Hay canciones que están buenas, no? Pero si se lo digo a alguien de mi edad, automáticamente recibo esa mirada prejuiciosa de “mi mix de música indie en Spotify es una opción mucho más hipster, anti mainstream y madura que la tuya”.

Yo elijo escuchar lo que me gusta y leer lo que me gusta, y aún así, muchas veces me siento insegura de los demás. No lo puedo evitar, leer Harry Potter a los treinta años es algo que la gente prejuiciosa quizás no llegue a entender.

Plataforma 9 y 3/4

En la Plataforma 9 y 3/4, King’s Cross, Londres. Esta foto la tomó un extraño con mi móvil, sola y sin vergüenza 🙂

Comer mucho en un restaurante, o repetir postre muchas veces en un tenedor libre. Cantar en voz alta una canción que te gusta, bailar en lugares que no sean para ese propósito, o no animarse a hacer algo descabellado -o no tanto- simplemente por vergüenza son cosas sobre las que deberíamos reflexionar.

Con esto no digo que todo el mundo que no disfrutó de Pokemón Go como yo fue porque le importaba el qué dirán, solo digo que estoy segura que a mucha gente le da vergüenza ciertas cosas y como consecuencia deja de hacerlas.

Es momento de ponerle un STOP rotundo a esto y empezar a disfrutar sin miramientos, la vida es muy corta y la gente es muy ignorante y mala.

Así que la próxima vez que tu canción favorita salga en la radio, cantala. La próxima vez que quieras hacer algo infantil, adelante. No tengas miedo a disfrutar de la vida.

 

*PC: Personal Computer.

 

 

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